Cuidar a alguien ha sido siempre, desde los comienzos de la humanidad, una constante preocupación del hombre. Collière (6) lo define como "[…] un acto individual que nos prestamos a nosotros mismos desde que somos autónomos, pero es también un acto de reciprocidad que prestamos a toda persona que, temporal o definitivamente, tiene la necesidad de ayuda para realizar sus necesidades vitales".
La calidad de vida de las personas ancianas dependientes depende muchas veces y casi exclusivamente de la calidad y formación de aquellos que les cuidan, ya sean cuidadores informales o formales, siendo los cuidadores informales aquellos que prestan cuidados sin formación específica. Haciendo referencia a Vieira, citado por Zimerman (7), son cuidadores "[…] las personas que se dedican a la tarea de cuidar a un anciano […]".Una vez que en la bibliografía consultada no ha sido posible encontrar una definición de cuidador informal anciano, de otro anciano, creemos que se podrá definir como aquel que, con una edad igual o superior a 65 años, presta cuidados, sin formación específica, a otra persona con edad igual o superior a los 65 años. (tabla 3)
En el dictamen de Cohen y Eisdorfer citado por Lurdes y Storani, en Netto (8), la motivación para cuidar a alguien se basa en cuatro razones principales:
-amor
-gratitud
-moralidad
-voluntad propia de cuidar.
Para el cuidador informal anciano, cuidar supone consecuencias para la salud del propio cuidador, consecuencias que van desde el aspecto físico hasta el social, pasando por el emocional, psicológico e incluso existencial.
Muchas veces el cuidador de anciano dependiente es el cónyuge, hecho que supone problemas de diferente orden ya que los dos (anciano y cuidador) pertenecen al mismo grupo de edad. El Consejo Económico y Social (9) dice que "[…] la situación de las parejas ancianas se caracteriza, en repetidas ocasiones, por el apoyo recíproco que se da dentro de un frágil equilibrio y de un lento deterioro de los dos, cada uno apoyándose en el otro en función de lo que cada uno puede soportar todavía […]". Para éste, en los cuidadores en Portugal es frecuente el "Exceso de cansancio, fatiga general, dolores de espalda, agotamiento físico y mental, disminución de las fuerzas y de la resistencia, nerviosismo, irritabilidad, ansiedad, insomnio, estado depresivo […]". Hace referencia también a que son varios los sentimientos que podrá originar el hecho de cuidar a ancianos: culpa; ternura, compasión; tristeza o impotencia; angustia por la muerte, ante la suya y la del otro y el efecto espejo. También el hecho de que el cuidador sea anciano provocaque se pregunte acerca de quién continuará cuidando al otro anciano en el caso de que muera primero o si enferma o pierde autonomía y es incapaz de continuar cuidando.
Elderly caring for elderly
Maria João Costa Pacheco, Márcia Patrícia Costa Pacheco, Mónica Oliveira Medeiros Botelho, Pedro Rodrigues Amaral, Ricardo Jorge Correia Pacheco

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